Arzobispado Prot. No. 366/2018

de Hermosillo


MENSAJE DE ADVIENTO Y NAVIDAD 2018


A TODO EL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA

EN LA ARQUIDIÓCESIS DE  i GRACIA Y PAZ!


Muy queridos hermanos y hermanas:


El tiempo litúrgico del Adviento, como bien sabemos, nos prepara a la solemnidad del nacimiento del Hijo de Dios. La importancia de estas semanas del tiempo de la espera, radica en la grandeza misma de la Navidad, meta de la preparación personal, familiar y comunitaria que debemos favorecer.


La Navidad es tan importante, que la Iglesia nos ofrece, además del Adviento, un tiempo litúrgico que nos ayuda a prolongar, durante algunas semanas, la alegría del nacimiento de nuestro Salvador. Este tiempo lleva por nombre Tiempo de Navidad, el cual se cierra con la fiesta del Bautismo del Señor.


Les propongo, tanto para el Adviento, como para la Navidad, que hagamos nuestra la invitación a ser santos que el Papa Francisco nos hace en la bella Exhortación Apostólica titulada "Gaudete et Exsultate" ("Alegraos y regocijaos").


Dispongámonos, por ello, para que cada día del Adviento y de la Navidad el Señor Jesús fortalezca nuestros corazones en la santidad y nos haga irreprochables delante de Dios, nuestro Padre (Cf. 1 Tes 3,13).


La santidad es un llamado que Dios, desde tiempos antiguos, hizo a su Pueblo, y que nos hace, hoy en día, a cada uno de nosotros: "Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo " (Lev 19,2). Por otra parte, nuestro Señor, el Dios-connosotros, nos recuerda en el Evangelio este mismo llamado, diciéndonos: "Ustedes, pues, sean perfectos como es perfecto su Padre celestial" (Mt 5,48). Gran vocación es ésta, hermanos y hermanas. No nos contentemos con la mediocridad o con lo mínimo en la vida cristiana. Aspiremos a la santidad que el mundo reclama de nosotros los que creemos en la persona de Jesucristo, el Dios hecho hombre.


El objetivo del Papa Francisco, en "Gaudete et Exsultate", es un humilde llamado a la santidad, que podemos encarnarla en los diferentes contextos que vivimos hoy en día, con sus riesgos, desafios y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió "para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor " (Efl,4).


Los personajes bíblicos, del Adviento y de la Navidad, cada uno con su estilo y peculiaridad, nos muestran diversos rasgos de santidad, dignos de imitar. Sobresalen: Juan Bautista, Zacarías e Isabel; Jesús, José y María; Simeón y Ana; los Reyes magos, entre otros. Reflexionando en las palabras, acciones y actitudes de estos hombres, mujeres y familias de Dios, encontramos un trasfondo de gracia y virtud que nosotros, ya sea al preparar o bien al prolongar la alegría del Nacimiento del Redentor, podemos hacer nuestro.


Que en este Adviento y Navidad nos esforcemos por crecer en santidad, ante Dios y ante los hombres, procurando involucrar a nuestros familiares y amigos en esta maravillosa dinámica, recordando esas hermosas palabras del Salmo 93: "La santidad es el adorno de tu casa, oh Dios, por días sin término".


Con mis mejores deseos y mi bendición para todos.


Dado en la Sede del Arzobispado de Hermosillo, a los 26 días del mes de noviembre del Año del Señor 2018. Año Jubilar de preparación para el C Aniversario de la llegada de Don Juan Navarrete y Guerrero al estado de Sonora.